Activos para la piel: 7 ingredientes milagro y cómo hacer que funcionen
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7 activos milagrosos para la piel: qué hacen y qué activos no deberías mezclar (por nada del mundo)

7 activos milagrosos para la piel: qué hacen y qué activos no deberías mezclar (por nada del mundo)

Lo sabemos… Posiblemente estás hecha un lío. Hay millones de activos para la piel. Todos son antiedad, todos son maravillosos y todos prometen cosas que (luego no cumplen). Bueno, te alegrará saber que, hoy en día, gracias a los avances en belleza, hay muchos activos que son milagrosos, que tienen multitud de beneficios y son muy eficaces. Lo que pasa es que tu piel no los necesita todos a cada momento. Por lo que, no es que no funcionen, sino que puede que los estés usando mal, que estés combinando activos que no se deberían mezclar o simplemente que tu piel no los necesitas. ¿Quieres aprender a usarlos? ¡Pues sigue leyendo!

7 principales activos para la piel

Vamos a empezar por lo más sencillo: los ingredientes milagro. Ya, hay un montón; pero hemos encontrado los 7 más importantes y beneficiosos. En Primor, te explicamos qué son y cuáles son sus funciones principales.

Ácido hialurónico: hidrata tu piel

Lo has oído por activa y por pasiva. Pero ¿qué hace el ácido hialurónico?  El ácido hialurónico (AH) es un polisacárido del tipo de glucosaminoglucano (es decir, un tipo de azúcar) que todos tenemos en nuestra piel de forma natural. Sus propiedades parecen mágicas. Una molécula de ácido hialurónico puede soportar hasta 1.000 veces su peso en agua y un gramo hasta seis litros de agua. Esa es una de las razones que lo han convertido en el ingrediente estrella de la cosmética y la medicina estética ya que tiene la capacidad de rellenar arrugas y rejuvenecer el aspecto. Además, como el ácido hialurónico ya está presente de forma natural, nuestro cuerpo lo tolera genial. ¿Quieres saber más sobre este activo? Te contamos todo lo que necesitas saber aquí. 

Ácido glicólico: adiós a las células muertas

Es el salvador de las pieles mixtas y grasas. El ácido glicólico, como bien indica su nombre, es un ácido perteneciente al grupo de los  alfahidroxiácido (AHA) que se utiliza para tratar pequeñas arrugas, la dermis que ha sido dañada por el sol o aquella que carece de luminosidad. Es más, es uno de los activos favoritos de las K-Beauty para conseguir una glass skin. Además, también se utiliza para exfoliaciones químicas que eliminan las células muertas de nuestro rostro que obstruyen los poros y facilitan la aparición de imperfecciones. Por eso, lo uses como lo uses, mejorará el aspecto de tu piel. Lo mejor es que es un activo que penetra en las capas más profundas de la piel y hay que tener un poco de cautela a la hora de usarlo. ¿Cómo? Te lo contamos aquí.

Ácido kójico: elimina las manchas

El ácido kójico es una sustancia química que proviene de unos hongos de Japón. Es de color blanquecino y su composición se basa a partir de pequeños cristales que lo hacen muy eficaz contra la hiperpigmentación. Por tanto, su principal función es disminuir, y de forma eficaz, las manchas de  la piel, incluida las más oscuras. Además, eso no es todo, porque funciona como antioxidante y antibacteriano. Estas potentes propiedades lo han llevado a convertirse en uno de los ingredientes más usados en cosmética y dermocosmética.

Retinol: el todo en uno

Vamos a hacer un poco de hincapié en este activo. Porque no es para todo el mundo. Si no lo usas bien o tienes la piel sensible, puede irritar tu piel. Una vez sabes esto, ¡es el activo antiedad milagroso favorito por excelencia, y no nos extraña! El retinol forma parte de los retinoides, un grupo de sustancias derivadas de la vitamina A y cuya principal característica es que son capaces de transformar la piel por su alto poder antioxidante y antiedad. Esta molécula, a través de ciertos mecanismos complejos que ocurren en el núcleo de las células, puede modificar el funcionamiento y el crecimiento de las células de la piel. Además, también reduce la pigmentación en la piel (debido, en parte, a su potencial antioxidante) y regenera el colágeno. ¿Parece un milagro, verdad? Aprende a usarlo con esta guía base que te dejamos por aquí.

Vitamina C: el antioxidante definitivo

La Vitamina C es sobre todo conocida por sus propiedades antioxidantes, ya que nos protege frente a agresiones externas que provocan el envejecimiento de la piel. Gracias a la Vitamina C nuestra piel lucirá más luminosa y saludable. Además, disminuye la hiperpigmentación y estimula la síntesis del colágeno reduciendo así las arrugas y reafirmando la piel.

Niacinamida: evitar arrugas y dar luminosidad

La niacinamida es uno de los activos favoritos de las k-beauty; y no nos extraña. Es un ingrediente que funciona como antioxidante, ya que protege a nuestra piel del estrés oxidativo y de aquellos rostros que están más expuestos a factores externos que puedan dañar la barrera cutánea; reduce el acné gracias a sus propiedades antiinflamatorias y seborreguladoras; mejora el tono de la piel y refuerza la barrera cutánea.

Colágeno: elasticidad y firmeza

Nuestra piel va perdiendo firmeza conforme pasan los años, haciéndose que se vea flácida y hundida. Además, a partir de los 25 años, nuestro cuerpo deja de producir este activo de forma natural, por lo que se vuelve todo un imprescindible usar cosméticos que estimulen su producción para un rostro firme y elástico.

¿Qué activos para la piel NO debo mezclar?

Por si no lo sabías, hay activos que son completamente incompatibles. Por lo que, por nada del mundo, deberías mezclarlos, ya que pueden perder efectividad, anularse o, en el peor de los casos, causarte irritaciones, molestias o picores.

  • Vitamina C y cualquier AHA. ¿La razón? Se neutralizan. No se llevan bien. Los AHA tienen propiedades exfoliantes, por lo que son muy agresivos. Si eso lo mezclas con el poder antioxidante de la vitamina C… El resultado es nulo.
  • Retinol y cualquier AHA. ¿Quieres evitar irritaciones? Evita esta combinación. Ambos activos son muy agresivos, por lo que tu piel no lo soportará. Se resecará, le saldrán escamas y, en el peor de los casos, dermatitis.
  • Ácido glicólico + retinol. No se soportan. Pero cada uno por separado funciona a la perfección, por lo que no cunda el pánico.
  • Niacinamida y cualquier ácido o vitamina C. ¡Evítalos! Ni vitamina C, ni ácido ascórbico, ni salicílico, ni láctico, ni kójico, ni ningún otro ácido encaja bien con la niacinamida. Esa mezcla provoca irritación. Por lo que, mejor no lo pruebes.
  • Aceites faciales y ácido hialurónico. Es uno de los errores más comunes en las rutinas de belleza. ¡No lo hagas! Las propiedades de los aceites hacen que el ácido hialurónico no pueda penetrar en la piel. Es inútil aplicarlos después. Por lo que, si vas a usarlos, primero aplica el ácido hialurónico y después el aceite esencial.