Piel sensible: todo lo que debes saber - Primor
La piel sensible necesita unos cuidados que se adecúen a sus necesidades. No obstante, no todo el mundo sabe cómo identificarla. Te contamos todo lo que deberías saber sobre ella. 
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Piel sensible: todo lo que debes saber

Piel sensible: todo lo que debes saber

La piel sensible necesita unos cuidados que se adecúen a sus necesidades. No obstante, no todo el mundo sabe cómo identificarla. Te contamos todo lo que deberías saber sobre ella.

¿Qué es una piel sensible?

Una piel sensible e intolerante reacciona más que una piel normal, es decir, es hiperreactiva. Experimenta sensaciones de cosquilleo, calor (quemazón), hormigueo y picor (aunque esto es poco frecuente), la mayoría de las veces de manera intermitente.

Estas sensaciones de incomodidad a veces también van acompañadas de enrojecimientos y se manifiestan de forma exagerada como reacción a estímulos de naturaleza diversa que, normalmente, no deberían causar irritación. Dichos factores o estímulos pueden ser físicos: radiación UV, variaciones de temperatura, viento o el propio hecho de frotarse la piel; psicológicos: por ejemplo, el estrés, o químicos: productos cosméticos, jabones…

¿Cuáles son las pieles sensibles?

Cualquier tipo de piel puede ser una piel sensible, seca, mixta, grasa, da igual. Según una encuesta realizada por el grupo de investigación epidemiológica de los Laboratorios Pierre Fabre en ocho países europeos (285 millones de habitantes) los resultados nos muestran que cerca de 100 millones de personas se ven afectadas, entre ellas mujeres y hombres. ¿El  resultado? Una de cada tres personas declara tener la piel sensible. Como dato adicional, la encuesta arroja que el 66 % de las personas que declaran tener piel sensible padecen una enfermedad de piel subyacente.

¿Cómo saber si tengo la piel sensible?

Detectar este tipo de piel es primordial. Cuanto antes lo hagamos, antes podremos usar los productos y cuidados adecuados. Sus síntomas son claros. Pueden aparecer tanto en el rostro como en cualquier parte del cuerpo.

  • Escamas, enrojecimiento, erupciones, inflamación, descamación y aspereza.
  • Pueden acompañarse de comezón, ardor, tirantez y pinchazos.

Por otro lado, a nivel facial, reconocer una piel sensible se complica. Como ya hemos explicado, la piel sana mantiene un equilibrio delicado que la protege de las influencias externas y que regula los niveles de humedad. Esto se debe a que la barrera cutánea se compone de células y lípidos que funcionan como cimientos y que proporciona estabilidad y permeabilidad a la piel a la vez que regula los líquidos y mantiene la elasticidad y la firmeza.

Sin embargo, en las pieles sensibles esto no es así. La barrera cutánea es más débil y se ve afectada por un exceso de pérdida transepidérmica de agua (PTEA), facilitando la presencia de agentes irritantes. Además, el grosor de la epidermis puede ser tan delgado como 0.02 mm, en comparación con un grosor promedio de 0.1 mm en otras partes del cuerpo.

¿Por qué tengo la piel sensible?

¿Causas? Hay muchas (y más de las que te imaginas). Desde cambios extremos de temperaturas hasta periodos de lactancia, embarazo o alteraciones emocionales. Exposición solar, polución, una mala alimentación o no quitarnos el maquillaje de la forma adecuada puede hacer que nuestra piel adopte una mayor sensibilidad.

No obstante, hay otros dos factores que influyen en la disminución de tolerancia de la piel:

  • Deshidratación. Una piel deshidratada muestra una barrera de la piel más debilitada, por lo que favorece la penetración de agentes potencialmente irritantes y muestra una mayor sensibilidad.
  • Secreción excesiva. Parece que las pieles intolerantes tienen una secreción excesiva de ciertos neurotransmisores a través de las terminaciones nerviosas superficiales, así como de citocinas (sustancias secretadas por las células de la piel), las cuales promueven los procesos inflamatorios. Tales secreciones anormales son igualmente el origen de ciertas sensaciones desagradables que experimentan las personas afectadas. Las pieles sensibles e intolerantes se caracterizan, además, por una sobreproducción de radicales libres.

Diferencias entre una piel sensible y una piel sensibilizada

Posiblemente no te has planteado que, efectivamente hay una diferencia. Recordemos su definición: una piel sensible se enrojece con facilidad y presenta irritaciones y picores. Es una piel alterada y muy frágil ante agresiones externas como la contaminación, los cambios bruscos de temperatura, una alimentación inadecuada, la falta de sueño, el cansancio, y otros factores asociados al estado emocional y psíquico como el estrés, la ansiedad, la depresión, etc. Tal y como cuentan los expertos de Avène: «A veces, esta sensibilidad es exagerada, la piel no se calma con ninguno de los productos hidratantes utilizados habitualmente, no soporta nada y como resultado se transforma en alérgica».

Sin embargo, una piel puede estar sensibilizada  y no tener ninguna patología dermatológica, siendo  una característica que vaya asociada a alteraciones, estímulos producidos por ciertas intolerancias a productos de higiene de uso diario que estimulan y producen verdaderas alergias siendo responsables de la aparición de un eczema o urticaria.

Cómo cuidar una piel sensible

Cada piel es un mundo, por eso es recomendable acudir a un experto que nos explique cuál es la mejor vía para transformar nuestra piel. No obstante, hay pequeños hábitos que podemos introducir en nuestra rutina beauty para mejorar el aspecto de nuestro cutis:

• Reduce el riesgo de intolerancia con cosméticos hipoalergénicos y no comedogénicos.
• Protege, purifica e hidrata con productos de cuidado con mínimo de ingredientes, sin parabenos, sin alcohol.
• Evita la exposición prolongada al sol y usa un fotoprotector.
• Calma las irritaciones y las rojeces, restablece el confort cutáneo y refuerza la función barrera de la piel.

Los mejores productos para pieles sensibles están en Primor

Ahora que sabes qué es una piel sensible, cómo detectarla y cómo debes cuidarla, es hora de una wishlist con los mejores productos para tratar este tipo de piel. ¡Toma nota y apunta!

Rosaliac UV de La Roche Posay

Con agua termal de La Roche Posay, esta crema para pieles sensibles contiene una fórmula de triple acción fortalece la piel y acaba con las rojeces gracias a las Vitamina CG y Vitamina B3, que fortifican la piel frente a los agentes externos.

Antirrojeces de Avène

Gracias a su elevada concentración en extracto de Ruscus, que ayuda a disminuir el enrojecimiento, Antirojeces Fuerte de Avène mejora la microcirculación de la piel. Además, actúa como un calmante, proporcionando a la piel una sensación de alivio que notarás de forma inmediata.

Upgrade Chrono Lift Filler & Blur de Sensilis

Sensilis es una marca que ese dedica al cuidado de las pieles sensibles. Así, este contorno de ojose permitirá tener la piel lisa y perfecta de forma instantánea, difuminando arrugas y líneas de expresión. Además, unifica los tonos de la piel del rostro aumentando su luminosidad.

Sensibio de Bioderma

Te encantará, porque gracias a su exclusiva patente Rosactiv™, la cual actúa directamente en aquellos factores que dilatan y vuelven frágiles a los vasos sanguíneos que producen el enrojecimientoesta crema logra disminuir las rojeces temporales y permanentes, al mismo tiempo que las calma e hidrata la piel.